jueves, 25 de junio de 2009

EL PLASTICO SIGUE ABORDANDO TRABAJOS DESDE MATERIALES MULTIPLES
Horacio Alonso recorre el laberinto de su arte
Dice que «la talla es lo que libera el hacedor. La piedra o la madera entra a exudar ese ‘algo’. Cuando escarbo el mármol, hay unas partículas brillantes y aparece un olor que sale del bloque. Pero me parece que no es un olor muy viejo: es muy natural, no es un resíduo orgánico, sino algo que está allí, contenido».
.::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::
Ismael Horacio Alonso lleva más de veinte años en la plástica. Ha incursionado en diversas disciplinas y en todas se nota una contínua búsqueda de materiales e ideas innovadores. Una de las más conocida son sus «esculturas en llamas»Nació en 1962 en el mes de noviembre, aunque no tiene claro el día. Siguiendo el posible perfil de esa época del año, le preguntamos si la atracción por el fuego le viene de su posición astral, en Escorpio, «Me siento de Escorpio», -asegura- y agrega que «es cierto, el fuego tiene gran fascinación para mí. En realidad, tengo atracción por todos los elementos, por la naturaleza. El agua es fundamental; en el aire no se pueden hacerse esculturas. Pero el fuego me fascina -reitera- especialmente por las formas». Reconoce que, por ahí, ése es el origen de sus obras ígneas.Las «fogaratas»«Recuerdo que cuando era pibe, para San Juan y San Pedro hacíamos la ‘fogarata’ (no le decíamos fogata) y saltábamos por encima de las llamas de los neumáticos encendidos. Era toda una proeza heroica. Un rito de todos los años. Y entonces aparecían ‘La señora sin cabeza’, o ‘El chancho encadenado’».«Por ahí, las esculturas en llamas son la búsqueda de un nuevo material». «Estaba buscándolos en un librito y apareció esto de las esculturas en llamas».«Pero dejé de hacerlas hace dos o tres años, durante la Fiesta del Maíz en Chacabuco. Allí las hacía en la Peatonal de esa ciudad, a la que voy todos los años. Hice mi número ante cinco mil personas; una barbaridad, todos aplaudieron, y cuando estaba recogiendo las cenizas, se acercó una chica y me dijo: ‘Vos estás loco. Mirá todo el humo, quemaste plástico, goma, tergopol, papel, cartón, de todo’. Me sentí completamente derrotado, porque me pareció que borraba con el codo lo que escribía con la mano, aunque mi fueguito era breve».Acota que «la última que hice fue cuando vino Bush a la Argentina. Por supuesto estuve en contra. y fui a manifestarme a la Plaza de las Armas. Luego de quemarla allí quedó y alguien se la llevó. El ‘cuerpo’ era de cabriada de metal para antena de TV; los encontré y los cargué, en cuatro tramos, en mi bicicleta, desde el Club Defensa, en Lartigau y la ruta. Con eso armé cuatro esculturas, una de ellas cuando se estuvo por cerrar el Centro Universitario, un suplicante».El material me lo dio la calle, pero lo que estaba allí era mi laburo.«Se quema todo, de diversas basuras recogidas en la calle, y luego queda la escultura de metal. Es una señal de alarma de lo que estamos haciendo con el Planeta, con la capa de ozono».La búsqueda por el laberintoSobre los orígenes de este camino de plástico, de imaginería, de demiurgo, Alonso apunta que «creo que esto viene de mi casa: mi viejo era carpintero. Y sí, tengo preferencia por la madera».Reflexiona, diciendo que «tengo una especie de destino. Voy por el laberinto y, en vez de doblar a la derecha, tomo a la izquierda, como corresponde. O caigo en las propias trampas que yo mismo me voy colocando». Cuenta que «después de mucho juntar plata me compré una motosierra. Tengo encontrados troncos de nogal, de castaño, de tilo, de todo tipo de cítricos».«Pero hace cosa de dos meses, me afanaron la motosierrra. así que todo eso que estaba escondido dentro de los troncos, va a seguir escondido un tiempo más». Ahora estoy ahorrando para comprarme otra motosierra. Es que este encuentro con la madera lo estaba esperando hace mucho».Añade que «ya me encontré con el mármol, y fue interesantísimo. La talla es lo que libera el hacedor. La piedra o la madera entra a exudar ese ‘algo’. Cuando escarbo el mármol, hay unas partículas brillantes y aparece un olor que sale del bloque. Quizá porque los trozos de mármol son pedazos de casas, de escalones. Pero me parece que no es un olor muy viejo: es muy natural, no es un resíduo orgánico, sino algo que está allí, contenido».«Y con la madera pasa igual», agrega. Con el mármol se va sintiendo como un ruido ,y con la madera no: es otra cosa, es como un graznido».Sonido vivo¿Cuál de los dos materiales se «queja» más?«La madera -responde- que, sin embargo, es más obediente. Por eso decía que estos pedazos de madera o de troncos estan ahí, guardando las formas, esperando que yo pueda recuperarme y pueda tener mi motosierra. También lo hubiera podido hacer con la perforadora, pero también se la robaron...»«Me dejaron sin manos. En un momento creí que estaba muerto. Así que empecé a trabajar con tergopol y papel. Y ya tengo la casa llena de esculturas de nuevo», dice.«Ahora he entrado en una especie de euforia, luego del duelo por mi madre. También había ‘enviudado’ (se rompió la pareja, se fue el amor), y ahora que terminé todo ese duelo estoy como eufórico. Pensé que me iba a llevar más tiempo, pero ya está. El indicador de todo esto es cómo está mi casa: todos los platos sin lavar, y debe haber como siete esculturas nuevas».PreparativosAlonso está preparando una nueva muestra, un momento muy especial. Recuerda una exposición del 2004, en La Fábrica, al cumplirse 20 años de su primera muestra y se lamenta de que el grupo haya perdido el espacio físico. Dice que su trabajo y el del resto de los integrantes es algo duro por «tener que arrodillarte todas las semanas ante el escritorio de alguien. Pero ya vendrán tiempos mejores», augura.Rememora que para esa restrospectiva del 2004 se puso a seleccionar trabajos suyos «y me di uenta que hace 20 años que dibujo el mismo grupo de personas: personas conversando alrededor de la mesa, el grupo familiar, el tipo de la bicicleta. Hay como una recurrencia y eso me llevó a pensar que todo ese talento que yo pensaba que existía, por ahí no es tal. Porque también advertí un montón de faltas de ortografías que cometo con el lenguaje plástico», confiesa.«Y entonces son más de dos décadas de laburo, que estoy dibujando o armando esculturas, y todavía no estoy manejando el lenguaje, a pesar de que todas las semanas viene la modelo o el modelo a casa (porque tengo modelo femenino o modelo masculino que vienen semana a semana a casa). A pesar de que estoy trabajando contínuamente, siento que aún no estoy manejando el lemguaje plástico como debo. Y tal vez debe ser ese uno de los motivos por lo cual no vivo de mi obra».Y encontramos el hueco para la pregunta: ¿De qué vive, Horacio?.«De mi laburo como docente. Tengo un pie puesto en la docencia -soy profesor de arte- afortunado, porque estudié para eso. Trabajo en el Polimodal de Arte de la Escuela Media 7», acota finalmente. (RV).
La liberación de las artes plásticas de sus ataduras a la representación mimética de la realidad fue uno de los principales y confesados objetivos de las vanguardias artísticas de principios de siglo, tanto desde sus pautas programáticas como desde la producción pictórica concreta. La necesidad de cuestionar la tradición representativa sin perder el contacto con la vida cotidiana puso en crisis el lenguaje pictórico. A pesar de relacionar la obra con el mundo exterior, el collage y otras técnicas similares no consiguieron romper las barreras entre ficción y realidad, entre arte y vida.Uno de los elementos fundamentales en la superación de esas barreras fue la irrupción de la acción en el terreno de las artes plásticas, que aparece primero como un gesto que se imprime sobre la obra, y luego con autonomía propia, en performances, happenings y otros tipos de propuestas activas o participativas.La acción seduce inmediatamente a los artistas. No sólo por su indiferencia respecto de los academicismos y la tradición de las bellas artes, sino también, por su promoción de la experimentación y la libertad creadora en un estrecho contacto con la existencia. Esa libertad, vivida como energía liberadora, como canal de comunicación con el público, como vehículo para la expresión personal o como espacio de manifestación política, caracteriza a gran parte de las producciones artísticas de los años ‘60 y ‘70, continuadas, con un espíritu renovado, por parte de la producción posterior.Movidos por las teorías de la “muerte del arte”, los artistas de los ‘60 buscan en la acción una alternativa a la pintura y la escultura, convencidos de que sólo a través de una actividad concreta sobre el entorno es posible superar las falencias de los lenguajes artísticos caducos.Las primeras manifestaciones del arte de acción son lúdicas y se orientan hacia una progresiva integración del espectador en actividades participativas. Poco después, los acontecimientos históricos y culturales determinan un desplazamiento hacia el terreno político, que propicia la disolución del hecho artístico en el campo de la acción social.En torno a la acción surgen, asimismo, las primeras experiencias conceptuales en nuestro país. La progresiva desmaterialización de las obras (3) tiene su correlato en una preocupación analítica sobre los fundamentos del arte, que incorpora la reflexión estética local a las corrientes lingüísticas propias del conceptualismo internacional que se desarrolla concomitantemente.El carácter efímero de las obras basadas en la acción cuestiona el estatuto del objeto artístico y la legitimidad de las instituciones que lo sustentan, desplazando el énfasis desde la materialidad del objeto hacia la temporalidad del acto. En esta transformación de la obra en acto se perpetua el "paradigma enunciativo" inaugurado por el ready made duchampiano (4) , que sustenta la productividad de la obra en su manifestación enunciativa y en su funcionamiento discursivo en el seno del campo estético (en sentido amplio).
ANTECEDENTES EN EL CAMINO HACIA LA ACCION
Concluida la Segunda Guerra Mundial, la crisis de los lenguajes plásticos llega a un punto sin retorno. La necesidad de estrechar los lazos de las artes con el entorno inmediato cobra una urgencia inusitada, que se refleja en los manifiestos más importantes del momento: los invencionistas reclaman una renovada integración del hombre en el mundo que lo rodea; Lucio Fontana y sus seguidores, exaltan su necesidad de la acción y de una estética que supere a la de las formas fijas.Uno de los primeros pasos en este sentido lo produce el artista rosarino (5). Con sus buchi (agujeros) primero, y con sus tagli (tajos) posteriormente, Fontana trasciende las preocupaciones plásticas que reducían el gesto informalista a los límites de la tela. Fontana des-cubre un “más allá” de la superficie pictórica, poniendo en crisis su bidimensionalidad y su campo limitado de acción, señalando un camino que iba a conducir hacia la prescindencia definitiva del soporte.La muestra de "Arte Destructivo" que Kenneth Kemble organiza junto a Enrique Barilari, Olga López, Jorge López Anaya, Jorge Roiger, Antonio Seguí, Silvia Torras y Luis Wells en 1961, señala un camino similar hacia la desfetichización del objeto artístico. La selección de los objetos destruidos, la intervención voluntaria sobre algunos de ellos, la integración de éstos a una ambientación en la que desaparecen las fronteras entre las obras y el público, y el ocultamiento de las marcas personales de sus autores, generan un entorno en el que se relativizan las preocupaciones escultóricas, poniendo en evidencia las nuevas relaciones del objeto artístico con su espectador (6).
UNA FIGURA PARADIGMATICA
Desde la poética más cercana a la acción, hacia finales de los ‘50, surge el espíritu inquieto de Alberto Greco. El informalismo le había ofrecido un marco para desplegar su energía cuestionadora, pero ya en su obra de este período está latente el rechazo al que lo someterá poco después (7) . Cuando decide exponer un tronco quemado y dos trapos de piso en el Sexto Salón de Arte Nuevo (Museo Sívori, 1960), o cuando exhibe su camisa manchada de pintura con el título “La Monja Asesinada” (1961), desplaza el sentido de las obras desde los objetos expuestos hacia el acto por el cual decide el valor artístico de los mismos. Sólo un paso lo separa de sus “Vivo Dito”, acciones que transforman a cualquier objeto o persona en obra artística por el simple hecho de ser señaladas por el artista (8) . Como sostiene Luis Felipe Noé: “La obra ya estaba hecha: había que dejarla allí donde se encontraba. El, simplemente, la reconocía” (9) .
EL "CALDO" DEL DI TELLA
El Instituto Di Tella de Buenos Aires, institución ligada a los desarrollos más contemporáneos de las artes plásticas durante la década del ‘60, es el ámbito principal en el que se desarrolla el arte de acción en sus diversas formas. Aún cuando es Marta Minujin quien lleva las propuestas participativas hasta el paroxismo, adjudicándose el rótulo de creadora de acciones por antonomasia, casi todos los artistas ligados al instituto trascienden las preocupaciones pictóricas y objetuales a través de obras que involucran, de una u otra manera, la actividad del artista o del espectador. Sin embargo, para muchos de estos artistas, estas obras son los peldaños hacia su posterior ingreso en el conceptualismo. Oscar Bony, Pablo Suárez, Lea Lublin o Margarita Paksa se orientan decididamente en este sentido.Desde sus primeros “colchones habitables”, Marta Minujin desarrolla una obra que tiene por principal protagonista al espectador. Su arte quiere ser un arte de alto impacto; busca impresionar sensorialmente al público, involucrándolo en actividades lúdicas o en acontecimientos sorprendentes e inesperados. Durante casi veinte años, Minujin renuncia a los medios tradicionales para propagar un arte de acción permanente que sacuda al espectador de su acartonado rol habitual.Desde la vereda opuesta, pero desde el corazón mismo del happening (10) , surge el “arte de los medios de comunicación de masas”, una propuesta impulsada por Roberto Jacoby, Eduardo Costa y Raúl Escari a través de un manifiesto (11) , que opera elidiendo la acción y privilegiando en su lugar la información que la comenta. Las obras realizadas dentro de este “género” son escasas, pero ponen en funcionamiento un circuito en el que el espectador es el principal protagonista, en algunos casos, a través de una actividad específica (12) .La influencia de los postulados del arte Pop, impulsa a algunos de los artistas del Di Tella a prolongar sus propuestas hacia el espacio público, a través de un arte estrechamente ligado al consumo y sus circuitos. Jorge Romero Brest auspicia estas iniciativas (13) , apoyando el surgimiento de artistas que se orientan hacia la moda y el diseño. Las obras se resuelven en objetos "usables" o "comunicativos", destinados a un público "usuario". Dalila Puzzovio, Juan Stoppani, Edgardo Giménez, Delia Cancela y Pablo Mesejean inauguran esta corriente que reaparecerá con fuerza tres décadas más tarde.La interacción entre artistas plásticos, del teatro y de la danza, propiciada por la coexistencia del Centro de Artes Visuales y del Centro de Experimentación Audiovisual en la misma sede del instituto, genera toda una serie de propuestas híbridas. Los happenings y las performances realizados en el Di Tella se infiltran en numerosas propuestas escénicas, que tienen por protagonistas a Graciela Martínez, Ana Kamien o Marilú Marini en la danza, a Alfredo Rodríguez Arias o Jorge Bonino en el teatro, a Nacha Guevara o Les Luthiers en el musical.
EL "UNDERGROUND DESINSTITUCIONALIZADO"
El hecho paradójico de que gran parte de las propuestas alternativas de los '60 surjan en el seno de una institución, lleva a Oscar Masotta a calificar al Instituto Di Tella de "underground institucionalizado" (14) . Pero la resonancia de sus actividades determinó que un cúmulo de realizaciones independientes generadas fuera de sus salas hayan pasado inadvertidas.Un caso ejemplar es la obra del platense Edgardo Vigo, quien desde los primeros años ‘60 comienza con sus “Señalamientos”, obras de intervención en espacios urbanos o naturales que cultivó con un rigor extremo a lo largo de toda su vida, evitando la cristalización de los espacios de legitimación artística. Narcisa Hirsch y Marie Louise Alemann se orientaron igualmente hacia un arte de intervención pública, que buscó a sus espectadores en las calles y en otros espacios no oficiales. Las coloraciones de Nicolás García Uriburu involucran al artista en una doble instancia performática y ética. A lo largo del globo, Uriburu realizó estas acciones de concientización ecológica que lo han ubicado entre los artistas más importantes del land art a nivel internacional. Si bien los espacios desde los que ha proyectado su obra desautorizan su adscripción a la categoría de underground, su accionar independiente y la superación de los espacios artísticos hacia el espacio público señalan su voluntad por evadir la institucionalización de sus acciones.
EL COMPROMISO POLITICO Y OTRAS INTOXICACIONES (15)
Hacia fines de la década del '60, la situación socio-política del país se conmociona debido a múltiples embates internos y externos. El General Onganía, que asume el gobierno tras las presidencias de Arturo Frondizi y Arturo Illía, clausura el espíritu desarrollista y permisivo de sus antecesores, iniciando un programa de riguroso control político y social. Las crisis económicas y sociales suman malestar a las corrientes democratizadoras y a una juventud movilizada por la izquierda política, la figura del Che Guevara, el repudio a la Guerra de Vietnam y el Mayo Francés.El cuestionamiento del poder político alcanza a las instituciones artísticas y a sus espacios de poder. Los artistas expresan su inconformismo a través de acciones y manifestaciones: Eduardo Ruano, que había presentado una reproducción de la vidriera de la Biblioteca Lincoln con el retrato de Kennedy para el Premio Ver y Estimar de 1968, apedrea su obra al grito de "¡Fuera yanquis de Vietnam!" durante la inauguración de la muestra; Margarita Paksa interrumpe el discurso de Samuel Oliver durante la inauguración del Premio Braque y, junto a otros artistas, arroja huevos y panfletos como señal de protesta por la modificación de las bases del concurso, que faculta al jurado a modificar las obras presentadas. Ese mismo año, la policía clausura una de las obras de las “Experiencias 1968" del Instituto Di Tella y los artistas, en señal de protesta, sacan sus obras a la calle y las destruyen. En esa misma muestra, Pablo Suárez había presentado una carta al director del Centro de Artes Visuales cuestionando el espacio de poder de la institución (16) . En Rosario, un grupo de artistas locales denuncia la "cultura mermelada" y "asalta" una conferencia de Jorge Romero Brest en la Sociedad de Artistas Plásticos de Rosario (17) . Los mismos artistas, con la colaboración de algunos de Buenos Aires, organizan "Tucumán Arde", una exhibición de documentación sobre la situación en aquella provincia que se propone como "un canal de contra-información" y una alternativa a la desinformación propagada por los medios de prensa oficiales. La muestra se inaugura en el local de la CGT de Rosario y se repite en la sede de Buenos Aires, pero es clausurada poco después de su inauguración (18) .
LOS SETENTA. El CAYC
Tras el cierre del Centro de Artes Visuales del Instituto Di Tella en 1970, el arte de acción sobrevive en el Centro de Arte y Comunicación (CAYC). Su director, Jorge Glusberg, promueve la realización de eventos a nivel internacional, incorporando a numerosos artistas de la performance. Atravesadas por el conceptualismo que florece en el CAYC, estas performances de los '70 se constituyen en medios de indagación y reflexión estética y teórica. Por otra parte, el perfil latinoamericanista que impulsa Glusberg, tiñe algunas de estas propuestas con componentes regionales, políticos o rituales, que destacan la producción local en sus presentaciones fuera de nuestras fronteras.Pocos son los artistas que pasan del Di Tella al CAYC, debido principalmente al abandono de la actividad artística o al exilio voluntario que muchos emprenden luego de los incidentes políticos de finales de los ‘60. Luis Pazos, sin embargo, continúa en el CAYC con las acciones que había comenzado la década pasada, y que lo habían llevado a exponer en las “Experiencias I” (1969) del Instituto Di Tella.Tres convocatorias organizadas por el CAYC hacia 1970 aglutinan obras de acción: “Argentina Inter-medios” (1969), un espectáculo que, según las palabras de su organizador, “aspira a generar acontecimientos que señalen la relación entre el hombre y el espacio físico y social que lo rodea” (19) y dos experiencias de intervención urbana: “Escultura, Follaje y Ruidos” (1970) en la Plaza Rubén Darío y “CAYC al Aire Libre” (1972) en la Plaza Roberto Arlt. La propuesta participativa se extiende hasta tal punto, que la segunda muestra es clausurada por la policía debido a la aparición de una obra espontánea que hace referencia a los recientes fusilamientos de Trelew. Del seno del CAYC surgen algunos artistas que hacen de la performance su principal medio de expresión, como Leopoldo Maler, Alfredo Portillos o Carlos Ginzburg. El primero, realiza acciones con un importante sentido de la puesta en escena, producto de su temprana conexión con el teatro. Portillos, en cambio, sigue una línea basada en las ceremonias rituales de diferentes culturas, mientras Ginzburg realiza acciones más personales, ligadas en gran medida al medio ambiente.
LAS ULTIMAS DECADAS
Tras largos años de inmaterialidad, la década del ‘80 asiste a la restauración de la pintura. El medio artístico local acoge inmediatamente las pautas dictadas por la transvanguardia italiana y los neoexpresionismos americano y alemán, reubicando a la pintura en el centro de la actividad plástica.Las acciones no desaparecen, pero cambian su sentido. Ya no son la alternativa a un medio en decadencia ni la negación de la tradición pictórica, sino un medio más a disposición del artista, del cual puede hacer uso a voluntad, sin rechazar la posibilidad de alternarlo con los medios tradicionales.Algunos artistas formados en las artes plásticas se acercan a la performance como una forma de ensanchar la productividad de su propuesta estética. Así, Remo Bianchedi o Alfredo Prior buscan por esa vía un nuevo medio de comunicación con el espectador.A mediados de los ‘80, el retorno a la democracia había producido una euforia creativa y la necesidad de nuevos canales para su manifestación. Liliana Maresca organiza encuentros en los que participan artistas de las más variadas tendencias, en un intento por recuperar un espacio festivo y común que ligue la práctica artística a su entorno socio-cultural. Como sostiene Adriana Lauria, “al reinsertar estas prácticas comunitarias en su grupo de pertenencia –el artístico– las reclamaba, más ampliamente, en el orden social” (20) . También Ariadna Pastorini y Sebastián Linero ejercitan estas congregaciones en diversas convocatorias, algunas de ellas con continuidad hasta el presente.El Grupo Escombros (21) comienza sus actividades reclamando la inserción de los artistas en el espacio público. En 1988 se apropia de un espacio debajo de una autopista con una exposición de pancartas. Al año siguiente, inaugura el “Centro Cultural Escombros” en una calera dinamitada y “La Ciudad del Arte” en una cantera abandonada, convocando a cientos de artistas a manifestarse sin restricciones estéticas. Desde entonces, su actividad se ha orientado principalmente hacia la intervención urbana, desde una postura política ligada a la ecología y la crítica social.La democracia trae, asimismo, la necesidad de nuevos espacios alternativos. Cemento, el Parakultural o el Centro Cultural Ricardo Rojas son algunos de los espacios donde se cruzan artistas provenientes de diferentes disciplinas en su intento por ampliar el circuito artístico. Nuevamente, las artes plásticas dialogan con el teatro, la música y la danza, tras un período de oscurantismo en el que toda reunión lleva las marcas de lo subversivo. Desde el teatro surgen Batato Barea (22) , los Melli o Verónica Ginás, con propuestas donde lo performático cobra una importancia enorme. La Organización Negra, y una de sus tempranas escisiones, el grupo Ar Detroy, integran múltiples lenguajes a sus propuestas, entre ellos, manifestaciones corporales derivadas de la performance. El Grupo Fosa (23) , desde el campo de las artes plásticas, combina elementos performáticos con puesta en escena para su indagación orientada hacia el cuerpo y la tecnología.
estas obras nos nuestras lo hermoso que puede ser un apintura eb ella destaca lo mas valioso y pintoresco que puede tener el arte de buenos aires.
con estas obras se puede presentar lo que el artista queria demostar atravez de sus pinturas, las mismas que has sido un embalzarse en lo que puede tener un artista en su pensamiento y poder plasmar en sus lienzos
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEis2W2U73iu9V__RD0ZPwIQusv7MGzFzfNPEI_2BGlkkwX0tTY5RrrLGrCN4kaoFr8wQuq4_ddnjW3T_DZ2HvwazEBFSGDi9SkpV7qTP4k1VEzXueQFwVNcMZPZIPygIp4ED0eIB3Vs4w/s400/3febrero08+015.jpg
http://conservacionmarchiquita.blogspot.com/2008/02/horacio-alonso-artista-plastico.html
http://www.youtube.com/watch?v=99SxxpQ8Qfo

miércoles, 24 de junio de 2009


























































el amante guerrero
Exposiciones Individuales de Horacio Alonso
Dibujos, Pinturas, Esculturas. Museo de Telecomunicaciones. Bs. As. 1999.
Dibujos, Pinturas, Esculturas. Museo Municipal de Arte "Angel María de Rosa". Junín 1997.
Dibujos, Pinturas, Esculturas. Casa de la Cultura. Chacabuco 1997.
Dibujos y Pinturas. Librería Mascaró. Junín 1997.
Dibujos y Pinturas. Banco Local. Baigorrita 1994.
Dibujos, Pinturas y Esculturas. Sala de Video. Colegio Nacional "Rector Alvarez Rodríguez".
Dibujos, Pinturas y Esculturas. Casa de la Cultura. Rojas 1992.
Dibujos y Pinturas. Fundación Banco Cooperativo de Caseros. Caseros 1992.
Dibujos y Pinturas. Museo Municipal de Arte "Angel María de Rosa". Junín 1992.
Esculturas. Museo Municipal de Arte "Angel María de Rosa". Junín 1991.
Dibujos y Pinturas. Museo Municipal de Arte "Angel María de Rosa". Junín 1987.
Dibujos y Esculturas. Museo Municipal de Arte "Angel María de Rosa". Junín 1986.
Dibujos. Museo Municipal de Arte "Angel María de Rosa". Junín 1984.
introduccion
con este tema tratare de exponer las artes de Alonso Horacio, un desacado artista de buenos aires con sus representaciones nos demuestra el tesoro inconfundifle como es el erte y con dichas representaciones nos enseña el valor historico

arte de Alonso horacio

Personales de Horacio Alonso
Artista plástico
Docente de Arte de la Escuela Provincial de Arte de Junín (B).
Maestro en Artes Visuales.
Profesor en Artes Visuales(Títulos otorgados por la Escuela Provincial de Arte de Junín),
Nacido en Junín, Provincia de Buenos Aires el 16 de Noviembre de 1962.